impuesto mayor a sus ganancias para que al final del día no tuvieran que, entre otras
mentiras, hacer tanta obra benéfica, tanta asociación sin fines de lucro. Para que tanta payasada para hacerse los lindos frente a
una sociedad que jura que las migajas que arrojan a pobres, indios, negros, blancos jóvenes, niños y viejos del mundo, son muestra
de su altruismo y compromiso social. ¿Compromiso o hobbies para sus mujeres y maridos que se aburren de tanto gastar en el casino
de Mónaco? ¿Porqué mejor no dejar de boicotear a sus empleados y dejarlos que les pidan humildemente mas prestaciones?
¿Porqué no dejar que nuestros magníficos gobiernos democráticos hagan sus grandes gestiones administrativas, de transparencia medieval?
Casi nunca me responden, no se por que.
Fig. 7. Casi nunca me responden. No se porqué
Blanca Torres tiene 74 años, es profesora del Estado, en mi pueblo de Santiago de Chile (muy lejos de los Resort y campos de golf de
nuestros acreedores), ve con impotencia como cada mes se le descuenta de su poca jubilación un porcentaje, que para sus condiciones,
es bastante considerable, para asistencia social. “Yo percibo 170 mil pesos mensuales (150 dólares). Con eso tengo que comer, pagar
mis cuentas”, la vida de esta señora es mas que viva, es una lucha por la subsistencia. Solo los medicamentos que necesita ascienden
a 35 mil pesos mensuales (55 dólares) corresponden a un tercio de todo lo que percibe, ¡Es ridículo! Y pensar que una “comida de
negocios” en Londres o ciudad de México puede costar fácil 2000 o 3000 dólares, con crisis y todo! Ja
Hace un mes, a Blanca le diagnosticaron un glaucoma severo que de no ser intervenido urgentemente, la dejaría ciega. Pese a la cotización
mensual que esta profesora jubilada realiza al sistema de salud, no encontró cobertura para su caso, tuvo que conseguir un préstamo
para poder pagar la intervención y salvarse de perder la vista.
En condiciones como las suyas y peores, existen muchos ancianos de América.
Fig. 8. Las condiciones de muchos ancianos
Llegara acaso el día en que se les libere a los jubilados de tantas cotizaciones obligatorias…, porqué no
preguntarse, ¿Llegara el día que la gente deje de ser parte de este negocio?
El abandono que sufren los ancianos es una palabra muda, se vive a diario, son incontables las vivencias
que llenan de lágrimas los ojos.
Desplazamos a los viejos, a veces sin darnos cuenta de lo que provoca en nuestra psiquis y en el corazón
de muestra sociedad.
El olvido en que sumimos a esta etapa de la existencia humana nos costara muy caro a la larga. A esto le
sumas la cuenta ecológica y un par de deudas mas que tenemos como raza humana y llegamos a lo que los gringos
muy acertadamente llama “one big pile of shit” en castellano “una gran montaña de pupu”.
La más común de las razones para abandonar a una persona vieja es cuando esta ha cumplido con su vida laboral
útil, esta persona que no es productiva en términos económicos para su país, inclusive para su grupo familiar
transformándose en una carga, en un problema.
Muchas veces sin quererlo, la rapidez del mundo en que vivimos, entra en conflicto con la lentitud o pasividad
de la tercera edad. Nos despega de nuestros viejos, creándoles cuadros depresivos que en muchos casos se
manifiestan con el deseo prematuro de morir para llegar al término de su calvario.
Para muchos esta etapa de la vida se convierte en la más dura y triste, cuando te sientes más solo, pues
casi todos tus amigos y familiares están muertos.
Nosotros seguimos adelante sin escuchar las palabras ni sentir los sentimientos de los hombres viejos,
los animales viejos, como vamos a escuchar cuando un árbol de 300 años nos saluda al pasar ciegamente frente a el.
Hay muy buenos ejemplos de cómo se podría enfocar con inteligencia esta etapa maravillosa de la vida. Es el caso
de comunidades como la que se genero en el pueblo colonial de San Miguel de Allende, en Guanajuato. México,
comunidades formadas por miles de norteamericanos y canadienses que viven ahí permanentemente.
Un de las características mas admirables es que al parecer nadie se discrimina, tal vez al final de la vida aprendemos
a vivir en paz. Todos forman parte de la comunidad y participan en toda clase de organizaciones, por ejemplo la biblioteca
y el cuidado de la salud.
Pero de nuevo el dinero es esencial, hasta para lograr este tipo de comunidades, si no hay dinero, no hay quien se ocupe de
los viejos, mas allá de un simple cuidado básico, que no proporciona los recursos para desarrollar grandes proyectos.
Fig. 9. La asistencia debe ir más allá de un cuidado básico.
Conclusiones. Desde un pinto de vista cívico, solamente con la complementariedad de diversas disciplinas
podremos entender la complejidad de este fenómeno y descubrir una formula en la cual socialmente y legislativamente,
se ponga a la vejes en el lugar que le corresponde sin desmedro de ninguna etapa de la vida.
En nuestra cultura se utiliza mucho el termino “se cosecha lo que se siembra” a mi en lo personal jamás me a gustado
este termino, me parece caprichoso e injusto y sobretodo arbitrario ya que como sabemos, no todos los que trabajan
honradamente, muchas veces toda una vida, tiene a su haber los medios para llevar una vida digna mucho menos
una vejes tranquila y justa.
Tenemos el deber como “futuros Viejos”, de saber identificar las ineptitudes y trampas en la gestión y legislación
existente en nuestros días, ya que si no lo hacemos nos encontraremos con una construcción social vertical, cada vez
mas fuera de control, donde los viejos pobres serán inhumanamente conceptualizados como piezas de desecho de la
producción económica.
La imagen negativa de la vejez, debe ser combatida cultural y educativamente debe comprometer a las generaciones
actuales y venideras, no será un trabajo fácil.
Acercarse a ancianos de hoy, es captar el sentido de la edad, su valor, es apreciar sus propios recursos, superar
la tentación del rechazo, de la resignación a un sentimiento de inutilidad, de la desesperación.
La vejez, este abandono paulatino de la realidad terrestre, debiera de ser una de las etapas más dulcemente cuidadas
y entendidas de la experiencia humana…, como lo son la adolescencia y la madurez; la vejez debierá debiera ser
positiva, con un desarrollo individual y social rico en experiencias, preparándonos para conocer de primera mano el
misterio mayor de la vida, y la única verdad cierta e ineludible a todo ser vivo… la muerte.
Actualmente, la población mundial está compuesta en un 28 % de niños (menores de 15 años), un 18 % de jóvenes (de entre
15 y 24 años) y un 44 % de personas en edad laboral (de entre 15 y 59 años). Asimismo, las personas mayores (por encima
de los 60 años) representan sólo un 10 % de la población mundial. Sin embargo, se prevé que el número de personas
mayores de 60 años se triplique, de 705 millones en la actualidad a casi 2.000 millones en el 2050 (Fuente ONU).
¿En qué porcentaje estarás tú en 10 años?
Fig. 10. ¿En que porcentaje estarás tu en 10 años?.